por Michael Pratt
Articulo actualizado el 14 de Octubre del 2008
Fue placentero regresar a San Agustín!
Cuando yo era un poco mas joven, tuve la gran fortuna de visitar este sitio tan lindo y misterioso en compañía de mis padres. Aunque en mi memoria se dibujaban imágenes distorsionadas de estatuas y paisajes, siempre tuve ese sentimiento, esa sensación que me susurraba al oído: “Tienes que regresar!“.
Fue gracias a ese instinto de mi niñez y la inminente llegada de la Semana Santa, que decidimos (Marcelita y este servidor), viajar a este pueblito de manera semi-vacacional durante 3 días. Antes de empezar con toda la historia del viaje, debo cubrir unos datos básicos de San Agustín y su cultura, para poder entender y explicarme a mi mismo todo lo que vimos, vivimos y visitamos.
Introducción a San Agustín
El municipio de San agustín esta escondido en el corazón del Huila, atrapado en medio de las cordilleras Central y Oriental, un lugar privilegiado no solo por sus hermosos paisajes naturales que adornan la región con sus cuencas, quebradas y cascadas, sino también porque fue la cuna de una cultura precolombina trabajadora y misteriosa, que como la mayoría de civilizaciones antiguas suramericanas, desaparecieron sin dejar rastros de sus orígenes y costumbres. Lo único que dejaron como legado, es el testimonio silencioso de sus monumentos (estatuas y tumbas) que fueron tallados sobre rocas volcánicas.
Uno generalmente se pregunta por el origen y la construcción de las pirámides en Egipto o en México, sin pensar en los misterios y enigmas que se esconden en las mismas culturas precolombinas, que son tan fascinantes, como todas las comunidades de esa época que se asentaron en todo el continente.
El parque Arqueológico de San Agustín fue escogido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1995. Hablando del parque arqueológico de una manera mas sencilla, podemos decir que es un cementerio gigantesco, en donde se sepultaban a los guerreros, chamanes y políticos de la tribu. En esta zona los nativos rendían culto a los muertos y le daban rienda suelta a sus practicas funerarias.
Nuestro Viaje
Nuestra aventura comienza el 4 de abril, en la terminal de buses de bogota. Nuestro bus salía a las 9 de la noche y después de llegar al sitio de partida (con nuestras 2 mochilas y unos sanduches de Donkin Donuts), nos preparamos para una noche en un bus, que según nuestras predicciones, iba a ser bastante larga e incomoda.
El pasaje de ida nos costo 52mil pesos por persona y viajamos con Coomotor, una linea de buses especializada en la región del Huila, que viaja directamente hasta San Agustín, haciendo solamente una parada (a las 4am) en Neiva porque a los buses también les da sed (gasolina).